Hola Chicas!!!!!! ¿Qué tal? Espero hayan empezado bien
el viernes y tengan intensión de seguirlo por esa ruta! Si no fue tan bueno o
hay pronostico de aburrimiento o estudio… no queda otra que ponerle ganas para
que en medio de todo no vaya tan mal ;) jajajaja besos y mañana nos volvemos a
leer!!!!
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@Caparatodos
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¿De
verdad?
Peter se encogió de hombros, sin dejarse impresionar
tampoco por la amenaza.
Capítulo 27:
-Te olvidas de la tercera opción. Esa en la que accidentalmente
me olvidé de todo lo que oí esa noche.
Peter vio la chispa de enojo que centelleó en sus ojos.
-No te atreverías –dijo.
-¿Estás dispuesta a arriesgar el caso apostando, abogada?
–inquirió-. ¿Cuánto crees conocerme? Porque hace cinco meses todos descubrimos que
soy perfectamente capaz de hacer ciertas cosas que se suponía que nunca haría.
Sorprendentemente, sus palabras parecieron suavizarla.
Lali miró a su alrededor y después volvió a centrar su
atención en él.
-Tienes razón –admitió-. En realidad, no te conozco. Solo
pasamos treinta minutos juntos hace aproximadamente una década. Pero, aún así,
creo que el Juan Pedro Lanzani que me acompañó a casa y me prestó su camisa,
habría hecho lo correcto sin importar lo enojado que estuviera con la fiscalía.
Así que, si todavía queda algún rastro de ese tipo en este departamento, dile
que me llame.
Peter se cruzó de brazos.
-¿Eras igual de insistente y de terca hace diez años? Es raro
que no lo recuerde.
Ella extendió una mano, ofreciéndole su tarjeta.
-Mi número, por si te decides por la vía fácil.
Peter aceptó la tarjeta. Y, pese a todo, sintió que no
podía resistirse a provocarla un poco.
-Sí que tienes ganas de volver a verme –dijo en tono
socarrón, enarcando una ceja-. ¿Estás segura de que se trata de un interés
estrictamente profesional, señorita Espósito?
Por un momento, Lali no dijo nada. Luego, redujo la
distancia que los separaba y se empinó delante él, tan cerca que sus
respectivos cuerpos casi se rozaban, y alzó la cabeza para mirarlo.
-Llama a mi oficina, Peter –repuso-. O te enviaré una
citación tan rápido que te dará vueltas la cabeza –acto seguido, retrocedió,
deslumbrándolo con una sonrisa engañosamente dulce, y se dirigió hacia la
puerta-. ¡Ah! Me olvidaba. Buenas noches.
Lali miró su reloj mientras entraba a la prisión de la
ciudad de Buenos Aires. El paseo de unas cuadras desde su oficina había
resultado algo más largo de lo esperado, pero todavía llegaba un par de minutos
antes.
Había arreglado aquella reunión, la primera que iba a
tener con uno de los agentes de la policía, tras haber revisado los archivos
del caso Bonelli durante el fin de semana.
Pese a que el agente especial asignado a la investigación
había efectuado un buen trabajo, no había tenido éxito a la hora de obtener
información de los reclusos más cercanos a Bonelli. Sin embargo, cabía la
posibilidad de que existiera una excepción: el agente del FBI había observado
que un recluso llamado Manuel Gutiérrez, que ocupaba la celda contigua a la de Zegarra
la noche que Bonelli había sido asesinado, se había negado a hablar con la
policía aunque había dejado caer que podría estar más dispuesto a tratar
directamente con la fiscalía.
Lali, en el pasado, ya se había encontrado con situaciones
parecidas cuando la policía se disponía a interrogar a un recluso.
Los delincuentes eran ávidos estudiantes de derecho
cuando se trataba de encontrar la forma de salir de la cárcel, y se sabían al
dedillo las disposiciones del Artículo 18, que autorizaba a los tribunales a
aprobar reducciones de penas a los internos que cooperaban. Y los presos mejor
informados también sabían que era la fiscalía, no la policía, quien ostentaba la
autoridad para solicitar dichas reducciones.
Habitualmente, Lali no era muy partidaria de llegar a
esos tratos con los reclusos.
Para empezar, como le había dicho a Peter la noche
anterior, eso causaba que el testigo pudiera ser objeto de una acusación de arbitrariedad.
Además, como fiscal, su trabajo consistía en meter a los criminales tras las
rejas, no en proporcionarles los medios para acelerar su liberación. Pero Lali era
una persona práctica y sabía que, a veces, el testimonio de un preso resultaba
decisivo a la hora de tener éxito en la resolución de un caso. También entendía
que, desde la perspectiva de un recluso, podía ser peligroso facilitar información
a las autoridades. La vida en la cárcel, para alguien con fama de buchón, podía
resultar complicada, no cabía la menor duda. Por lo tanto, en ciertas
ocasiones, el Artículo 18 constituía el único incentivo a su alcance para
conseguir que un preso cooperara.
Así pues, su misión ese día consistía en averiguar qué
sabía exactamente Manuel Gutiérrez acerca de la muerte de Darío Bonelli. Lali
había llamado temprano al agente asignado para la investigación para sugerirle
una visita conjunta a Gutiérrez. Por suerte, el agente estaba libre esa tarde.
-¿Señorita Espósito?
Lali vio avanzar hacia ella a un hombre de veintitantos
años, con la sonrisa más amable y el terno más bonito, con el que había visto llevar
nunca a un policía.
Él extendió la mano.
-Agente Especial Franco Morelli a tu servicio. He visto
el maletín y supuse que debías ser tú.
-Encantada de conocerte, Franco. Por favor, llámame Lali,.
Mientras se dirigían hacia las garitas de seguridad para
que Morelli pudiera depositar su arma, iniciaron una ligera charla. Pocos
minutos después, Lali había descubierto que él era relativamente nuevo, que
había ingresado a la policía directamente desde la universidad, y que el caso Bonelli
era la primera investigación en solitario que le habían asignado en la división
de crímenes violentos.
-¿Qué te hizo elegir crímenes violentos? –le preguntó con
curiosidad. El estilo de Morelli parecía menos duro y arisco que el de la
mayoría de los agentes con los que había trabajado.
Él se encogió de hombros.
-Supongo que podría decirse que ellos me eligieron a mí.
Cuando empecé, me emparejaron con un agente senior de esa división y uno de los
primeros casos de los que nos encargamos fue una investigación por asesinato de
alto perfil. A alguien debió gustarle el trabajo que hicimos porque ahora Nicolás
y yo somos los primeros de la lista cada vez que se descubre algún cadáver.
Morelli efectuó una pausa mientras ambos mostraban sus
placas a los guardias antes de quitarse los sacos para pasar por el detector de
metales. Como no había estado antes en esa prisión, Lali se dejó guiar por él
hacia los ascensores que llevaban a la zona de las salas de interrogatorios.
-Por cierto, hemos tenido suerte –le dijo a Morelli-. Esa
pista del recluso que se encontraba en la celda de aislamiento ha resultado ser
magnífica.
Puso rápidamente al día a Morelli respecto a todo lo
relacionado con Juan Pedro Lanzani y, luego, toda discusión acerca del caso
cesó cuando entraron al ascensor junto a otros visitantes.
Una vez en el piso correcto, Morelli la guió por un
pasillo hasta las salas de interrogatorios, habilitadas para los policías y
personal del gobierno.
-¿Crees que te llamará? Me refiero a Juan Pedro Lanzani.
Lali lo pensó. Había dejado la pelota en su cancha y,
sinceramente, no tenía la menor idea de lo que él haría.
-El tiempo lo dirá.
Franco.... mmm puede que Peter se ponga celosito jajaja... ademas es o ha sido compañero de Nicolas, y creo que ese Nicolas es el "cuñado" de Peter jajaja
ResponderEliminarespero massss TQ muchoooooo MUACKS
Como le gusta provocarla! Más! Me encanta!
ResponderEliminarLa llamara Peter,HMMMMMMM Q misterio??????Cual de los dos ganara esta pulseada?????????
ResponderEliminarhaaaaaaaaaaaaaay porfaaaaavooooooooooooooooooooooooor no agaaaaaaaaaas esto has un capituloooo mas mas masss uno masss jajajaja lali lo reto es es genialll
ResponderEliminarMmmm será que ese Nicolás es Riera? el rubio sexy? jajaja
ResponderEliminarAl final todos los caminos llevan a Roma dicen, no
Quiero más!
Lore
sera q peter la llama
ResponderEliminarKNKNKDSNKSD Mas me encantaaaa
ResponderEliminarX el momento me parece k va ganando Lali.
ResponderEliminarElla le cuenta todo lo k habló sobre el caso con Peter,claro k se lo dice con el nombre completito Juan Pedro Lanzani,toda una profesional.!!!!!
Me encanta!
ResponderEliminarMe puse al dia con la nove y esta interesante :)
Espero el siguiente!
@ligiaelenaCM
Yo creo que si la llamara y tambien pienso como las demas que ese Nicolas que es el compañero de Franco es Nicolas Riera, el novio de Euge y por tanto cuñado de Peter...
ResponderEliminarBeso, Fatima
Nicolas el mismo que el cuñado de Peter!?!? Mm se pone interesting
ResponderEliminar@laliteronfire
Yo creo que Peter la llamará :)
ResponderEliminar@Masi_ruth
Otrooooo, me encanta n.n
ResponderEliminarArii